Va a ser difícil hacer la crónica de la final sin que la polémica salga a relucir. Por lo visto los expertos no terminan de ponerse de acuerdo con la norma del fuera de juego, así que imagínense los demás. Francia ganó y tiene en su haber todos los títulos disponibles (Mundial, Eurocopa, Copa Confederaciones y ahora Liga de Naciones). Los galos llegaban entre dudas, después de su mala Eurocopa, y de estar contra las cuerdas ante Bélgica en la hora semifinal. Hombre por hombre, Francia es superior a España, empezando por su tridente de lujo (Griezmann, Benzema y Mbappé). Quizá tanta calidad sea muchas veces difícil de gestionar, y he ahí la explicación al gatillazo sufrido por los galos en la Eurocopa. Pero también se pueden ganar muchos partidos sin ser superior sobre el verde, y de esa guisa Francia se ha embolsado la segunda edición de la Liga de Naciones, sucediendo a Portugal. El choque empezaba con el picante añadido de que uno de los defensores de la Roja, Laporte, es nacido en territorio francés. En lo puramente futbolístico, en la primera mitad podríamos hablar de empate técnico. Combate nulo, que dirían los del boxeo. Eso no quiere decir que la rivalidad no se notara. Que se lo digan a Mbappé, que se llevó un viaje en una disputa con Azpilicueta. A la media hora, un codo de Kounde que el VAR revisó y no vio sancionable, fue un preludio de lo que se avecinaba. Después Varane se lesionó al estirar la pierna para cortar un balonazo de Ferrán Torres. España consiguió anular al tridente mágico de los franceses. Después del descanso España se creció, y la recompensa acabó llegando con el gol de Oyarzabal sobre el minuto 65. Demasiada alegría en la banda con todo lo que quedaba. Como ya ha pasado otras veces…no pasó un minuto hasta que los galos empataron con un golazo de Benzema. El partido volvía a empezar, y era de prever que el empate le iba a venir muy mal a España. Después de un par de avisos, Mbappé metió el segundo. Con la de argumentaciones y contraargumentaciones habidas y por haber que hemos escuchado, no sabemos si es gol legal o no, si la norma es justa, si no lo es, si se interpreta bien o no, si el VAR sirve para algo… En fin, que Francia se ponía por delante y tocaba remangarse en busca del empate. Anduvo cerca, y hasta Unai Simón subió a rematar un córner, pero iba a ser que no. Nos quedamos con el caramelo en los labios. Otra vez será. Así echo el telón esta nueva competición que se han sacado de la manga con el pretexto de reducir el número de amistosos. En el horizonte asoma un Mundial sin una clara favorita que sobresalga entre todas las demás(recordemos que Francia llegaba entre muchas dudas).

La Selección se despide hasta el próximo mes de noviembre. Quedan dos compromisos complicados ante rivales que también se juegan sus opciones de estar en Qatar el próximo año. De no ser así habría que pasar por la temida repesca del mes de marzo.

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