España consiguió en la noche de ayer el pase a la final de la nueva competición por selecciones que se juega entre Eurocopa y Mundial, la Liga de Naciones, y de paso corto de cuajo la impresionante racha de Italia (37 partidos sin perder). El partido se jugó en el estadio de San Siro, en la ciudad de Milán. Si bien es cierto que hubiera sido preferible ganar el choque de semifinales de la Eurocopa y perder el de ayer, tampoco es cuestión de despreciar ningún título. Solo tenemos un mundial más que Andorra. Luis Enrique volvió a crear polémica con la confección de la lista. Especialmente llamó la atención la inclusión en la lista del jovencísimo Gavi, de solo 17 años de edad. No se le podrá reprochar a Luis Enrique que no cuente con la gente joven. También hubo un roce en la rueda de prensa, cuando el asturiano dijo que no leía prensa deportiva porque el sabía más de fútbol que la mayoría de los allí presentes. Y la verdad es que la figura del seleccionador sale muy reforzada del choque de ayer. La puesta en escena fue sencillamente brillante. También ayudó el boicot ambiental al que los tifosi sometieron a Donnarumma. Los hinchas rossoneri no perdonan al guardameta que abandonara las filas del AC Milan para enrolarse en el muchimillonario proyecto del PSG. El choque, al menos en lo táctico, parecía que iba a ser un calco al de la Eurocopa, aunque Italia partía como favorita. Así fue, y esta vez además acompañó la suerte. La Selección borro del campo a la campeona de Europa. No faltaron algunas de las clásicas perdidas de balón que nos siguen costando muchos sustos evitables, pero Unai Simón volvió a vestirse de gigante para salvar a España. La Selección se puso por delante gracias a una asistencia de Oyarzabal que remató Ferran Torres sobre el minuto 17. España siguió atacando buscando el gol de la tranquilidad, mientras que Donnarumma seguía como un flan, producto de la sonora pitada que le caía encima cada vez que el balón merodeaba por su área. También los eurocampeones tuvieron cerca el empate, pero sus esperanzas empezaban a desvanecerse cuando Bonucci vio la tarjeta roja al soltarle el codo a Busquets. A renglón seguido, Ferran Torres marco de nuevo y ponía tierra de por medio. 2-0 con toda la segunda parte por delante. La Selección siguió buscando el tercero, pero una vez sacudidos los nervios, Donnarumma demostró que es de los mejores del mundo en su puesto, quizá el mejor, y mantuvo con vida a los transalpinos. España andaba comoda aunque poco a poco el choque se iba calentando. Para que no faltara la emoción, un mal despeje de Pau Torres cuando España había botado un corner provocó la escapada de Chiesa, y Pellegrini pudo batir a Unai a placer. Aunque Italia no inquieto en exceso acabamos pidiendo la hora. El arbitro se lo debía pasar bien, porque le costaba pitar el final.

En la final, espera o bien la campeona del mundo o bien la líder del a veces surrealista Ranking FIFA (quizá ahora se entiende porque Rafa Nadal siempre dice que prefiere ganar títulos a liderar el ranking). Aunque el juego del equipo da para ser más que optimista, en unos segundos de desconexión se sigue armando la marimorena. También es cierto que el grupo que dirige Luis Enrique suele rendir mejor ante los rivales grandes, baste citar la remontada a Inglaterra en Wembley o el set en blanco ante Alemania. El domingo más y porque no, mejor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.