La Selección pinchó y perdió una oportunidad de acercar la clasificación directa para el Mundial, que ahora se ha puesto muy cuesta arriba. Suecia es una compañera de viaje que se está haciendo habitual. En su última visita la Selección aseguró la clasificación para la Eurocopa, pero esta vez la situación es radicalmente distinta. Conviene recordar que España nunca había ganado en Suecia, y que además, potencias como Francia o Italia sucumbieron allí hace poco. La sorpresa fue que Suecia cayera ante Ucrania en octavos de final de la Eurocopa en un choque agónico que se decidió en la prórroga. De haber avanzado una ronda más, podrían haberle complicado la vida a Inglaterra. Fútbol ficción aparte, lo que si varió en el choque de ayer fue la actitud de los suecos, que se habían mostrado muy conservadores en el choque de la Eurocopa, conscientes de que esta vez el empate no era beneficioso para ellos; lo que seguramente será muy distinto en el choque que tendrá lugar el próximo mes de noviembre. La película parecía empezar bien porque Carlos Soler, para ponerle la guinda al pastel en el día de su debut, remató un centro de Jordi Alba para hacer subir al marcador el primer tanto de España. Pero los suecos solo tardaron un minuto en responder e igualar la contienda. Sigue haciendo falta muy poco para que nos hagan un roto. Jugar al fútbol de esta manera sin tener superestrellas en el campo tiene estos riesgos. Y la verdad es que pudo ser peor. Nada que reprochar a Unai Simón. De no ser por él, nos podíamos haber venido a casa con un saco de goles, porque las contras de los contrarios son letales. España siguió a lo suyo, teniendo el balón, dando pases, construyendo juego, pero sin crear demasiado peligro. Sobre la media hora, hubo un posible penalti sobre Ferran Torres, pero no se pitó, y a continuación un codazo de Kukulevsli a Laporte que se sancionó con tarjeta amarilla. Poco más que comentar sobre la primera parte, salvo que los suecos comenzaban a inquietar, por mucho que las estadísticas, que a la hora de la verdad sirven de poco, estuvieran del lado español. Volvemos a lo de siempre. La segunda parte tampoco varió en exceso el guion. España siguió jugando a lo mismo, pero no era el día. El portero sueco Olsen también se ganó el sueldo Y en estas, llegó el segundo de los suecos. La enésima perdida evitable de la que ya hemos hablado otras veces. El cuento se repite. La Selección se lanzó en tromba buscando un empate que no hubiera sido mal resultado, y tanto pudo llegar este como el tercero de los suecos.

Como balance podríamos decir que Luis Enrique sale del choque nuevamente cuestionado, así como el modelo de juego que buena parte de la crítica considera caduco e improductivo dados los recursos de los que dispone el seleccionador. Por no hablar de las presencias y las ausencias entre los que componen la lista, en este país de 46 millones de «potenciales seleccionadores´´ .Ocurre invariablemente cuando España pierde un partido. El problema parece ser la poca experiencia y la juventud de la mayoría de los jugadores, que no saben como cerrar un partido que empiezan ganando. Cuántas veces el problema no habrá sido el contrario, que el vestuario era demasiado veterano. Salvo que los suecos pinchen en algún partido, que también podría ser, parecemos abocados a una repesca que se presume complicada. Dos eliminatorias a partido único. Habrá que centrarse en sumar los doce puntos que hay en juego, y esperar algún fallo de los suecos.

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