Wembleyazo. Inglaterra dejó escapar su primera Eurocopa cuando más fácil parecía tenerlo. De todas formas los hooligans ya habían vendido la piel del oso antes de haberlo cazado, y estas cosas suelen gafarse después. Que les quiten lo celebrado a los aficionados ingleses, que se marcaron una fiesta que echa por tierra el mito de la frialdad de carácter de la que hacen gala los británicos. La flema, ya saben. Leyendas urbanas aparte. En el césped, los ingleses se encontraron con la ventaja cuando muchos espectadores aún todavía no se habían sentado. Shaw marcó, y a los italianos se les ponía todo en contra, pero quedaba todo el partido por delante. Inglaterra fue más «italiana´´ que nunca, y a Italia le costó sacudirse el trauma psicológico que supone encajar un gol tan pronto, pero en la segunda parte todo cambió. Los italianos dieron un paso adelante y empezaron a acorralar a Inglaterra, y era cuestión de tiempo que llegara el gol del empate. Llegó con la firma de Bonucci. A partir de aquí, Italia se adueñó del juego, e Inglaterra casi no existió, salvo alguna que otra peligrosa contra. Quizá la presión pasó factura a Inglaterra, que ante su público se vio superada por la situación. Los italianos buscaron y merecieron más el triunfo. Esta renacida Italia que no se echa atrás salvo que las circunstancias o el contrario (contra España, por ejemplo). Inglaterra, a pesar de su fútbol poco vistoso, será un rival a tener en cuenta con vistas al futuro. No en vano, los ingleses son los inventores de este negocio llamado fútbol. En la tanda de penaltis, la historia favorecía a Italia, y así fue el desenlace (los ingleses fallaron tres lanzamientos consecutivos). Donnaruma salió coronado como héroe de Italia, mientras Southgate, seleccionador inglés, asumió la responsabilidad y apechugó con las críticas recibidas en alusión a la juventud de los jugadores que se atrevieron a lanzar.

Y hasta aquí ha dado esta edición de la Eurocopa multisede. Más multisede para unas que para otras (Inglaterra jugó seis de los siete partidos en casa, pero esto ya se sabía). Complicado extraer conclusiones de cara al futuro y hablar de favoritas para el Mundial de Qatar. España, a poco que el equipo adquiera nivel competitivo, podría ser una candidata seria. Italia ha resurgido de sus cenizas de la mejor forma posible. Francia, la actual campeona del mundo, ha sido seguramente la mayor decepción del torneo. La siempre prometedora Bélgica no acaba de dar un paso adelante en las fases finales. Holanda se la pegó cuando parecía tenerlo todo a su favor. Y el clásico equipo revelación que aparece casi todos los años: en esta ocasión le tocó a Dinamarca. La defensora del título, Portugal, solo pudo alcanzar los octavos de final, y sufriendo. Esto es todo, amigos.

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